Madre Laura

Laura Montoya Upegüi – Madre Laura de Santa Catalina

Laura Montoya Upegüi

Jericó,  Cuna de la Santa Laura Montoya Upegüi.

«Tuve fuerte deseo de tener tres largas vidas: La una para dedicarla a la adoración, la otra para pasarla en las humillaciones y la tercera para las misiones; pero al ofrecerle al Señor estos imposibles deseos, me pareció demasiado poco una vida para las misiones y le ofrecí el deseo de tener un millón de vidas para sacrificarlas en las misiones entre infieles! Mas, ¡he quedado muy triste! y le he repetido mucho al Señor de mi alma esta saetilla: ¡Ay! Que yo me muero al ver que nada soy y  que te quiero!».(Laura Montoya Upegüi- Autobiografía)  

SUS PADRES: Juan de la Cruz Montoya y María Dolores Upegüi

La Madre Laura nace en Jericó-Antioquia el 26 de Mayo de 1874. Es bautizada el mismo día de su nacimiento, por el Presbítero Evaristo Uribe, sacerdote que muere dos días después. Recibió el nombre de: MARÍA LAURA DE JESÚS y aunque su padre Juan de la Cruz manifiesta que éste no era nombre de santa, el sacerdote le contesta: “pues si no lo es, que se haga ella".

QUIENES CONFORMARON SU FAMILIA?
Sus hermanos: María del Carmen y Juan de la Cruz.
En el hogar de Laura, se gozaba de dicha y virtud. Cada uno de ellos producía una nueva corriente de afecto y delicadeza. Vivían de una mediana economía, adquirida en los negocios y comercio de sus padres.

LAURA MAESTRA
 A los 16 años de edad sus conocimientos se reducía sólo a saber leer y escribir. Pensó que debla ser el apoyo de su madre y de sus hermanos; la solución era hacerse maestra. Con grandes dificultades ingresó a estudiar en la Normal y obtuvo siempre las mejores calificaciones.

Su vida como estudiante, adaptada a un estricto reglamento y bajo la obediencia y dirección de los superiores, fue para Laura, como ella misma lo dice, un verdadero Noviciado. Laura terminó sus estudios y obtuvo el grado que la ponla en condiciones de ayudar a su madre.
Fue destinada a las escuelas de Amalfi-Antioquia, en donde hizo un verdadero surgimiento espiritual entre las niñas; pasó a las escuelas de Fredonia y luego a Santo Domingo.
Su elocuencia era avasalladora, atrayendo a grupos de señoras que la llamaron "pico de oro".
Por sus dotes pedagógicas pasa a Medellín, fundando el Colegio "La Inmaculada", en asociación con su prima Leonor Echavarría.

LAURA EN DABEIBA

El 14 de Mayo de 1914 Laura llegó a Dabeiba con sus compañeras: Mercedes Giraldo, Ana Saldarriaga, Matilde Escobar, Dolores Upegûi, Jesusita Lòpez y Ana Rosa Jaramillo.
Los indígenas fueron llegando poco a poco a la misión y aceptando con alegría la evangelización y la presencia de las Hermanas Misioneras.
Los indígenas y mestizos de la región llegaron a tener confianza absoluta en las Misioneras. Acudían a la casa llevando enfermos y buscando medicinas. Los únicos medicamentos que las Hermanas tenían a la mano era bicarbonato y cebo. La disentería de muchos años y llagas se cicatrizaban con estas medicinas naturales.
Más adelante la mirada de la Madre Laura se adentra por las selvas de Antioquia y los amplios horizontes del Mar caribe. Dios arrancó su corazón de los campos donde nació la obra y la envía a otros rincones de Colombia: El Sarare, Costa Pacífica, Cauca y empieza su labor misionera con otros grupos étnicos que reciben evangelización y formación humana cristiana a través de las Hermanas.
La Madre Laura, después de algún tiempo de ser andariega y viajera por selvas y ríos, queda reducida a una silla de ruedas y desde allí estimula a sus hijas Misioneras que la han remplazado en la labor apostólica. Su corazón las acompaña siempre y con sonrisa bondadosa las orienta en el diario laborar de la jornada.

ARRIBO DE MADRE LAURA AL CIELO
El 21 de Octubre de 1949, la Madre Laura asistida por el P. German Montoya y rodeada de sus hijas Misioneras, entrega su espíritu a Dios, habiendo cumplido con la misión encomendad por Aquel de quien sólo supo dejarse amar. Para Laura se cumple en este dìa aquella frase que retomó del profeta Isaìas: "Con caridad perpetua te amè y por eso te atraje a Mi".

LA MADRE LAURA NO HA MUERTO. Deja su misión en la tierra para continuar su apostolado ultraterrestre desde la morada del cielo. Desde allí sigue intercediendo por los indígenas, campesinos, afros y marginalizados y caminando con sus hijas en los campos de misión.

Fuente: www.MadreLaura.org